- Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás.
- Amo la traición, pero odio al traidor.
- No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
- Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
- Panza llena, quita pena.
- La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua.
- Cómo quisiera ser pedo... para hacer tronar esas nalgas.
- Quien puede decir cuanto ama, pequeño amor siente.
- La felicidad consiste casi siempre en saber engañarse.
- Sexualmente, es decir, con mi alma.
- En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.
- Las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes.
- No hay grito de dolor que en lo futuro no tenga al fin por eco una alegría.
- El dinero siempre está ahí; sólo cambian los bolsillos.
- En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.